Hábitos

Escrito por Gafas 22-12-2014 en suspender. Comentarios (0)

Por petición de algún lobo teñizo de ceniza, he de contaros hábitos míos raros, a ser posible cinco (por el... tralará tralará). Supongo que es dícifil quedarme con cinco, pero lo voy a intentar, eso sí, se aceptan centimos de euro para gestionarme una buena psicoterapia. Va por ustedes!!

Primer hábito (el más físico):

Cuando empiezo un libro siempre leo el principio, hasta el primer signo de puntuación, y seguidamente me voy al final, y leo desde el penúltimo signo al punto y final que conmemora los límites finitos de la obra. ¿Por qué lo hago? Porque soy un cagaprisas, y necesito saber siempre todo, controlarlo todo, incluso la imaginación de otras personas. Hay casos curiosos, como "El coronel no tiene quien le escriba", de García Márquez, que finiquita sus frases con un soberbio y rotundo ¡Mierda! El libro es una verdadera maravilla, os lo recomiendo.

Segundo hábito (el que más ridículo me hace sentir):

Hablo solo. Esto no lo sabe nadie (mi madre sí, que ha regañado mil veces por eso). Voy por la calle, y depende de mi destino, digo unas cosas u otras: si voy enfadado y en busca de una conversación seria, ensayo las frases que tengo que decir; si voy feliz de la vida, me pongo a cantar (a veces a grito pelado, en serio). Ahora menos, pero antes me metía en el baño, y me pasaba horas, ¿hablando solo?, no, recreando los diálogos de las películas que tenía en mi cabeza; siempre he pensado que eso era mejor que meterse con el Marca como hacía mi hermano.

Tercer hábito (el que más problemas me acarrea):

Vivo la vida como una competición. Siempre tenía que ser el primero en los exámenes, y lo pasaba mal cuando esto no era así. Todavía recuerdo el primer examen que suspendí, uno de inglés en 8º de E.G.B., ¡qué mal rato! Ahora tengo la sensación de que mi vida es un rally que ganar, aunque a veces la veo tan pequeña, que no es más que un circuito de cars. De todas formas voy aprendiendo a ser más humilde, y eso se consigue a base de suspender exámenes, y de no ser siempre el empollón de la clase.